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Así
robaron al Atleti
Dos penaltis no cobrados a
favor del Rojiblanco, y uno que no existió para el
Liverpool. El árbitro y su asistente alteraron el resultado
final por sus errores.
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| Piscinero: Gerrard
se tiró y el asistente compró. |
05.11.2008 El árbitro
sueco Martin Hansson fue el protagonista de la noche, un impresentable
colegiado que le privó de la victoria y clasificación
a octavos de final al Atlético. No
le cobró dos penaltis, y además le pitó uno
en contra que ni fue ni lo pareció.
La primera polémica se produjo
en el primer tiempo dentro del área del Rojiblanco: Perea
intentó controlar el balón y le dio en la mano, no
se vio con claridad que el colombiano lo hizo intencionalmente.
La jugada fue dudosa.
Lo peor para el Colchonero vino en
el segundo tiempo: dos manos claras dentro del área que debieron
ser sancionadas. Dos penaltis claros. Pero como está la cosa
con la UEFA, para que al Atleti le den un penalti tiene que haber
sangre sino no vale.
A los 61' Mascherano tapó con
el brazo extendido un centro de Forlán, cuando llegada
Maxi detrás para rematar. Claro penalti, no había
lugar a dudas. A los 78' el Atlético armó una contra
perfecta, que hubiera terminado en gol de Agüero. El
Kun jugó con Maxi, y éste abrió a la derecha
para la entrada de Maniche. El portugués se metió
en el área a gran velocidad y levantó la cabeza, lo
vio entrar a Agüero en el segundo palo y metió un centro
raso para que el argentino convierta. La acción se vio interrumpida
por una grotesca y clara mano de Carragher, quien
fue abajo a cortar el envío de Maniche con los brazos bien
abiertos. El bombero sueco dio córner, haciendo la vista
gorda.
El Atlético aguantaba la embestida
de los ingleses, quienes buscaban el empate con desesperación.
No se entiende por qué
Hansson
adicionó cuatro minutos,
el juego no estuvo interrumpido. O tal vez querían
que el Liverpool empatara. Y entonces llegó el robo descarado,
el atraco, el asalto a mano armada.
En el minuto 94' el Tanito Mariano
Pernía y Gerrard fueron a disputar una pelota dividida dentro
del área. El inglés se lanzó con vehemencia
sobre la pelota, llegó antes que el lateral pero como venía
como una locomotora, siguió de largo con balón
y todo. Pernía no lo vio venir, tampoco le derribo,
pero Gerrard sintió el roce y cayó como si
le hubieran dado un garrotazo. El árbitro no sancionó
nada, pero el asistente quería tener su minuto de
fama. Le llamó y le indicó que había sido falta,
y Hansson marcó
la pena máxima.
Esto desató la irá de
todos los jugadores del Atlético, los ánimos se calentaron
y el árbitro sacó varias amarillas. El implicado en
la jugada, el Tanito Pernía, comentó que el propio
asistente le pidió perdón "hasta cuatro
veces, estaba a tiempo de retroceder la acción". Sobre
la jugada explicó que "él se me tiró encima,
que más puedo decir de lo que se haya visto. Yo pensé
que iban a amonestar a Gerrard".
En Madrid también el Atlético
se vio perjudicado, ya que el gol del Liverpool fue un claro fuera
de juego de Keane, y Maniche anotó un tanto legal que fue
anulado por una inexistente posición adelantada. Platini
estará contento, sin dudas. Ya le cerró el estadio
una fecha, ahora va por más. En Marsella-PSV los ultras galos
encendieron muchas vengalas, ¿habrá sanción?
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